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Durante décadas, los fenómenos climáticos extremos fueron considerados contingencias ambientales. Hoy representan uno de los principales factores que redefinen la competitividad, la estabilidad económica y la capacidad de adaptación de las organizaciones. De acuerdo con datos planteados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se prevé que el fenómeno de “El Niño” se intensifique durante los meses de julio a septiembre de 2026.

Manteniendo nuestra perspectiva Biocéntrica, consideramos que esta es una oportunidad para acelerar las transformaciones que ya venían siendo necesarias y en las cuales muchas empresas, organizaciones, organismos internacionales y gobiernos han venido trabajando y aportando notables resultados desde hace muchos años.

Oportunidades en la gestión del agua

Un escenario de Super Niño representa una oportunidad de redefinir la manera en que las organizaciones están gestionando el riesgo, creando valor y fortaleciendo su capacidad de adaptación. Por ejemplo, es bien sabido que la disponibilidad de agua puede condicionar la continuidad de las operaciones, y por ello este recurso deja de ser un asunto exclusivamente ambiental para convertirse en un activo estratégico.

Las preguntas relevantes llamadas a estar sobre la mesa de las decisiones organizacionales pueden ser: qué tan preparados estamos para operar en escenarios de escasez, cuánto podemos reducir nuestra dependencia de fuentes vulnerables, cómo contribuimos a restaurar las cuencas de las que dependemos y qué alianzas necesitamos construir para fortalecer la resiliencia hídrica del territorio. Estas son decisiones estratégicas que determinan la continuidad operativa, la competitividad y la resiliencia de las organizaciones.

En las inversiones

Estamos ya en un contexto donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes; entonces, restaurar ecosistemas puede representar una decisión financiera más inteligente que asumir los costos derivados de su degradación. Ahora, el financiamiento climático, las inversiones basadas en la naturaleza, los instrumentos financieros vinculados a objetivos de sostenibilidad y las alianzas intersectoriales son herramientas de competitividad y resiliencia.

Al comprender y planificar esta transición, se crearán las capacidades para desarrollar ventajas estratégicas para la creación de valor y permanencia de la licencia social para operar.

En las cadenas de suministro

Las cadenas de suministro constituyen otro de los grandes espacios de transformación. Sectores como la agricultura, la energía, el transporte y el turismo experimentan presiones crecientes derivadas de las expresiones climáticas extremas, y las organizaciones se están viendo obligadas replantear sus criterios de abastecimiento y gestión de la cadena de suministros. La diversificación de proveedores, el fortalecimiento de capacidades locales, la incorporación de criterios anclados a los ecosistemas en la planificación y el desarrollo de relaciones de largo plazo con actores estratégicos deben ser un ejercicio permanente y dedicado.

Innovación

Los escenarios de clima extremo también aceleran la innovación. Nuevos productos, servicios y modelos de negocio están emergiendo para responder a estos nuevos desafíos. Más que reaccionar ante una crisis, las organizaciones tienen la oportunidad de anticiparse a una nueva realidad, replanteándose cómo reformular su capacidad de generar valor en un mundo donde la incertidumbre sistémica (no solo climática) es la nueva normalidad.

La innovación está cada vez más al servicio de la capacidad de adaptación de los sistemas vivos.

Alianzas intersectoriales

La adaptación a la nueva normalidad exige nuevos modelos de gobernanza y colaboración entre empresas, gobiernos locales, universidades, organizaciones comunitarias, productores y organismos internacionales. Los líderes serán quienes puedan articular soluciones colectivas, generar confianza y contribuir al fortalecimiento de los territorios donde operan sus organizaciones, mucho más allá de las habilidades administrativas, comunicacionales o financieras.

En este contexto, las organizaciones reconocidas y con sólido capital reputacional dependerán cada vez más de la generación de valor económico en armonía con el bienestar de las personas, los ecosistemas y los seres vivos.

¿Nuestras organizaciones están preparadas para prosperar en un mundo donde la resiliencia ecológica, la estabilidad económica y el bienestar de las personas son partes de una misma estrategia?

Por Alejandra Ayala, fundadora y directora de Biocéntrica Boutique Advisory | [email protected]

*Imagen de Janusz Walczak en Pixabay