La reciente reforma regulatoria ha abierto un debate sobre competencia, comercio y producción nacional. Sin embargo, si usted dirige una empresa del sector o conoce a alguien que lo hace, probablemente tenga en mente algo similar a esto: ¿cómo cambia este nuevo escenario la capacidad de mi empresa para competir, adaptarse y crecer en lo consiguiente?

A partir de la Inteligencia Biocéntrica, metodología que creamos y abanderamos proponemos analizar esta reforma como un cambio en el sistema más que como un hecho aislado. Las reglas del juego han cambiado, por lo tanto, también debe cambiar el sistema de relaciones entre productores, industria, distribuidores, consumidores, autoridades e incluso competidores.

Como directores y gerentes, la responsabilidad primordial es comprender los desafíos que representa para la empresa este cambio de reglas; y cuáles decisiones tomar, para mantener la estabilidad de mi modelo de negocios.

Y vamos:

1. La regulación cambia, entonces, la estrategia también debe cambiar.

La armonización normativa puede facilitar el comercio regional y abrir nuevas oportunidades de mercado. Pero también exige comprender cómo evolucionará la relación entre el Estado, la industria y los productores. Preguntémonos: ¿mi empresa está preparada para operar en un entorno más competitivo y con nuevas reglas?

2. La competencia no siempre representa una amenaza.

Una mayor competencia puede presionar márgenes, pero también acelerar la innovación, la diferenciación y el desarrollo de nuevos mercados.

Las organizaciones que sobreviven son las que mejor se anticipan a comprender y actuar sobre el cómo está cambiando el entorno.

3. El consumidor también está cambiando.

El precio seguirá siendo importante, pero cada vez pesan más factores como la calidad, la trazabilidad, la sostenibilidad y la confianza. Entonces, preguntémonos: ¿qué valor ofrece realmente mi marca?, ¿cómo quiero ser percibido en el corto, mediano y largo plazo?

4. La innovación es crucial.

Procesos más eficientes, tecnologías de producción, nuevos productos y mejores sistemas de información pueden marcar la diferencia entre adaptarse o perder competitividad. Tres claves: 1) desarrollar la capacidad de innovación antes de que el mercado obligue; 2) comprar tecnología; 3) crear redes y relaciones de colaboración dentro del mismo sector de la industria y complementarios.

5. Los riesgos también generan oportunidades.

Evidentemente, cada cambio regulatorio produce incertidumbre; y esta es una de las razones por las que el tema es noticia en los medios de comunicación. Lo importante para la alta dirección, en esta coyuntura, es revisar sus escenarios, fortalecer relaciones institucionales, identificar nuevos mercados, contar asesoría que brinde una perspectiva estratégica del entorno, y preparar las decisiones a tomar.

Estos elementos pueden convertirse en una ventaja competitiva.

Si usted es presidente, director o gerente de una empresa de la industria láctea (o gremial), en Biocéntrica podemos acompañarle para interpretar estos cambios y tomar decisiones informadas y estratégicas, para transformar la incertidumbre en decisiones informadas y oportunidades de crecimiento.

 

Alejandra Ayala

Fundadora y directora ejecutiva

Biocéntrica Boutique Advisory

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